Para esta temporada les presentamos una caja única con tres cafés de especialidad, cada uno proveniente de una región cafetalera distinta de Costa Rica.
La selección está inspirada en la flora y fauna que habita los cafetales costarricenses:
el poró, la mariola y el pinzón cafetalero.
Estos tres símbolos acompañan y representan a cada café, conectando su origen con la riqueza natural que da vida a nuestras montañas.
Tres regiones, tres historias, tres perfiles de sabor reunidos en una sola experiencia pensada para quienes disfrutan explorar el café de una manera auténtica y sensorial.

El poró (Erythrina poeppigiana) es un árbol nativo de América Central, reconocido por sus vistosas flores rojas que tiñen los cafetales durante la época seca. Es una especie de rápido crecimiento y fácil propagación, muy valorada por su capacidad de fijar nitrógeno en el suelo, mejorar la fertilidad y proteger los cultivos de la erosión. Su follaje denso ofrece sombra natural y un hábitat ideal para aves e insectos, creando un microclima que beneficia tanto a la biodiversidad como al desarrollo del café.
En los cafétales costarricenses, el poró cumple un papel esencial como árbol de sombra tradicional. Sus hojas caducas permiten que la luz solar penetre durante la temporada de lluvias, favoreciendo la floración y maduración del grano, mientras que en la estación seca ofrece protección contra el exceso de sol. Además, contribuye al equilibrio ecológico de las fincas, reduciendo la necesidad de fertilizantes químicos y fortaleciendo los sistemas agroforestales que caracterizan al café de Costa Rica.
Sobre este café:


La mariola es una pequeña abeja nativa sin aguijón, perteneciente al grupo de las meliponas, muy común en los cafetales costarricenses. Su cuerpo oscuro y brillante, junto con su vuelo pausado, la hacen fácilmente reconocible para los productores que la asocian con la polinización y la producción de miel suave y aromática. Estas abejas habitan en troncos huecos o cavidades naturales y forman colonias organizadas que trabajan de forma silenciosa pero vital dentro del ecosistema del cafetal.
En los sistemas de café bajo sombra, la mariola cumple un papel esencial en la polinización del cafeto y de otras plantas que conviven en el entorno. Gracias a su actividad constante, mejora la calidad y cantidad de los frutos del café, fortaleciendo la productividad del cultivo de manera natural. Además, su presencia indica un ambiente sano, libre de agroquímicos agresivos, lo que refuerza el compromiso de las fincas cafetaleras con la sostenibilidad y la conservación de los polinizadores nativos.
Sobre este café:


El pinzón cafetalero (Melozone cabanisi), endémico de las tierras altas de Costa Rica y el oeste de Panamá, es un símbolo viviente de los cafetales tradicionales. Con su pecho gris, capucha oscura y su característico canto melodioso, este pequeño pájaro acompaña las mañanas de cosecha y se ha convertido en parte del paisaje sonoro de las montañas cafetaleras. Su presencia constante refleja la salud de los ecosistemas de sombra donde conviven café, árboles nativos y fauna local.
En los cafétales de altura, el pinzón cafetalero encuentra refugio, alimento y espacio para anidar entre las ramas de porós, guabas y otros árboles de sombra. A cambio, contribuye al equilibrio ecológico controlando insectos y dispersando semillas. Este vínculo simbiótico entre el ave y el cafetal representa la armonía entre la producción sostenible y la conservación de la biodiversidad, valores profundamente arraigados en la cultura cafetalera costarricense.
